Me acuesto pensando en él. Él es el motivo de todos mis pensamientos. Cierro los ojos, con aún él en la mente, y me dejo acoger por Morfeo. Él será el que dirija mis sueños como todos los días…
Sueño con él, que me tiene entre sus brazos, me sujeta con firmeza, pero sin hacerme daño, como si nunca quisiera separarse de mí. Me acaricia el pelo con suavidad, con una ternura y un amor inmensos. Pasa el tiempo, pero es como un suspiro para mí. Nos quedamos ahí, inmóviles, abrazados, sintiendo la respiración del otro como si fuese la mía misma. Nos separamos apenas unos centímetros, nos miramos queriendo ver más allá de lo que se ve, y sonreímos…
