Recuerdo eso días en los que él solía ser el centro del
universo. Pero esos días ya se han ido, me han abandonado de un día para otro
sin ni siquiera despedirse. Se han esfumado sin dejar rastro alguno.
Y me he dado cuenta que puedo vivir sin él, cosa que antes
no creía posible. Y puedo ser igual de feliz con su presencia que sin ella.
Y aunque estuve mal en un momento, nunca perdí mi sonrisa.