Y es ahí donde aparece alguien, pero no un cualquiera,
alguien que te dice que tienes que seguir adelante, que tú puedes, que no te
rindas y que tienes que alcanzar las metas que te propones.
Con mucho esfuerzo y cariño te pones manos a la obra, y eso
anhelado se va a acercando más y más.
Te resbalas, tropiezas y caes, pero ahí están todas las
personas que te quieren para apoyarte siempre y ayudarte a levantar.
Hasta que finalmente después de batallas incansables, y de
haber agotado todas las energías que te quedan, llegas a lo más alto, por fin
has conseguido tu meta. Y te sientes como si pudieras conseguirlo todo, como si
todo fuese posible con la persona adecuada a tu lado.
