Ese momento en el que estás a gusto contigo mismo, que te
sientes bien, en paz, y crees que solo estás mejor. Después de haber sufrido
mucho, de haberte torturado de cómo podría haber sido y no fue, ya te dejas de
torturar. Ese momento es sumamente especial porque no te importa nada, ni lo
que piense la gente, ni si un tio o una tia se fija en ti, simplemente quieres pasar
olímpicamente de todo, y que todo y todos pasen de ti.